La trampa de la empresa perfecta

Entornos laborales alegres y divertidos, con Mesa de Ping Pong, futbolín, PlayStation, chef y servicio de restaurante… en los que el empleado parece que va a trabajar más por placer que como una obligación para ganarse la vida.

Es cierto que pasamos muchas horas al día en el trabajo, por lo que estar a gusto es imprescindible para la salud mental de los trabajadores y su rendimiento, pero lo que en un principio puede ser atractivo por la apariencia de lo divertido que sería trabajar en una empresa así, se convierte en una trampa para el candidato o empleado.

number 1Beneficios sociales enmascarados:

Es un error basar nuestra propuesta de valor al empleado en acciones o beneficios sociales que realmente no dejan de ser nada más que una estrategia para que el trabajador no abandone las instalaciones de la empresa y permanezca el mayor tiempo posible en ella.

Volvemos a la cultura del presentismo laboral, pero desde su vertiente más diabólica, enmascarando lo que parece ser una dádiva desinteresada de la empresa hacia el empleado, con una clara estrategia para conseguir que este permanezca el mayor número de horas posibles en el centro de trabajo. Sería ingenuo pensar que este espíritu paternalista es altruista. El verdadero beneficio para un empleado sería poder ofrecerle medidas de conciliación laboral, personal y familiar, que faciliten que pueda mantener al mismo tiempo una carrera profesional plena y ejercer el derecho al cuidado de su familia, el desarrollo de su personalidad, su formación o el disfrute de su ocio y tiempo libre.

number 2 Un entorno de trabajo divertido no puede ser sustituto de un salario adecuado:

Sustituir un salario acorde a los conocimientos y competencias del candidato, por un entorno divertido, es una estrategia cortoplacista. Por mucho que tu empresa sea cool, si pagas un salario con cacahuetes, sólo tendrás monos, y si consigues talento éste permanecerá por poco tiempo en tu organización.

Hace unos meses leía un artículo del Diario El Economista: El empleado no es tonto: el ping pong no sustituye a una subida de sueldo, donde se dejaba constancia de que esta nueva moda, con la que algunas empresas y startups pretenden atraer talento a sus organizaciones, no deja de ser nada más que una forma de intentar suplir aquello que no pueden ofrecer: un salario acorde a los conocimientos y competencias del candidato. Como se menciona en el artículo:

«Todo este tipo de extras que tanto han florecido al calor del éxito de Google, sirven para definir una identidad cool, pero en algunas compañías se están convirtiendo en un premio de consolación por unos salarios más bajos o un trabajo sin ningún interés»

number 3 Ocio y trabajo son complementarios, pero muy distintos:

En muchas ocasiones confundimos la búsqueda de espacios de trabajo o de procesos que fomenten la creatividad y contribuyan a la innovación, con lugares que se asemejan más a una jungla o un circo para el ocio que a un lugar para el trabajo.

La creatividad puede fomentarse haciendo que exista un sentido lúdico en las tareas que se hacen, es decir, empleando una mecánica de juego con el fin de hacer una tarea tediosa en algo divertido para potenciar la motivación, la concentración, el esfuerzo…, pero siempre buscando que sea una tarea, no una opción para el ocio en lugar de para el trabajo.

number 4 Cuidado con ofrecer a un Millenial un trabajo que no es tan flexible como se le había asegurado:

Tanto la atracción como la fidelización de esta nueva generación laboral es cada vez más compleja y requiere de estrategias mucho más agresivas e innovadoras. Las mentiras han formado parte de las estrategias de marketing y publicidad de muchas empresas durante mucho tiempo, pero en la era digital, no prometas lo que no puedas cumplir.

Cuando gritamos a los cuatro vientos que nuestra política de gestión del talento se basa en el contrato emocional y en el engagement con la compañía, si engañamos a ese trabajador, podemos encontrarnos con una persona tan desilusionada y decepcionada que tardará 0,0 segundos en entrar en redes sociales para compartir el engaño y poner en un verdadero aprieto la reputación de tu marca empleadora y corporativa.

 

Recuerda que los empleados buscan reconocimiento a su trabajo, poder compaginarlo con su vida personal y la oportunidad de avanzar profesionalmente. No lo cambies por una mesa de Ping Pong

Víctor Candel

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