Más que un candidato, parecía el invitado de una boda

Olvida el: “Si quieren que trabaje para ellos, que me acepten como soy”, a la gran mayoría de empresas les importa su imagen corporativa, lo que conlleva a que también les importe la de sus empleados. Digan lo que digan, y por mucho que algunos lo quieran negar, la imagen o apariencia del candidato a un puesto de trabajo es algo que se tiene muy en cuenta a la hora de descartar a un candidato de un proceso de selección.

Quizás estés esperando ahora el típico post sobre que debo o no debo ponerme para realizar una entrevista de trabajo: que si pocos complementos, que si tonos neutros (negro, gris, blanco, azul marino), que si ropa adecuada a tu edad…, pero te equivocas, no voy hablar de nada de eso.

traje de chaqueta

Para elegir la vestimenta adecuada con la que debes acudir a una entrevista, el aspecto clave es conocer cómo van vestidos los empleados de la empresa. Piensa que los primeros segundos en una entrevista son decisivos y que borrar una mala primera impresión resulta luego muy costoso.

En el caso de que los empleados utilicen uniforme o ropa corporativa (dejando a un lado los uniformes profesionales de protección o preventivos)  debes tener en cuenta si se trata de un uniforme serio o formal, o más bien “casual” o informal, este aspecto te servirá como indicativo de la imagen que la empresa quiere transmitir, conservadora o vanguardista.

Os cuento una situación que viví yo mismo en los comienzos de mi vida laboral. En un proceso de selección, en el cual era yo uno de los candidatos, me presente a la entrevista con traje de chaqueta, “Iba hecho un pincel”, parecía el invitado de una boda. La empresa era una PYME con un ambiente muy familiar. Cuando llegué a la entrevista, la chica que me recibió me confundió con un comercial y me hizo pasar a un despacho donde, por sorpresa para mi, fui recibido por un responsable de compras de la empresa. Podéis imaginar mi cara cuando me preguntó cual era el motivo de mi visita, y la cara que se le quedó a él cuando le dije que venía a una entrevista de trabajo. Lo peor estaba aún por llegar, pasé a una sala de espera y después de esperar unos minutos me recibió el entrevistador, con una indumentaria muy informal (vaqueros y camiseta), vamos que parecía que habíamos cambiado los roles, y era yo el entrevistador y él, el entrevistado. Las miradas del entrevistador lo decían todo.

Conclusión: Si acudes a una entrevista de trabajo con traje de chaqueta, cuando nadie en la empresa lo usa, la impresión que puedes causar es que no te has molestado en obtener información sobre ella. Por otro lado, yo dejé de sentirme cómodo con mi vestimenta, perdí la seguridad, así que imagina como actué. Aunque mi vestimenta fuera correcta, no era la adecuada a la situación (No quiero ni imaginar lo que pensaría el entrevistador de mi).

Si has cometido el mismo error que cometí yo, y a pesar de ello te llaman para realizar una segunda entrevista, intenta no repetir la misma indumentaria.

Lo mejor, es usar una vestimenta discreta, que no sorprenda al entrevistador y que tampoco lo distraiga de lo que verdaderamente importa, tus conocimientos, habilidades y competencias para el puesto al que postulas.

Víctor Candel

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8 pensamientos en “Más que un candidato, parecía el invitado de una boda

  1. Hola,

    Yo estoy totalmente de acuerdo con Ana, es más, resaltaría que “el traje nunca ofende a nadie”… o no debería hacerlo, salvo que se trate de una posición en la que esté absolutamente claro que no se va a utilizar y que nadie en la empresa lo utiliza jamás.

    Saludos

    • Buenas tardes Juan,
      Estoy de acuerdo que “el traje nunca ofende a nadie”, pero puede incomodar o resultar jocoso en ciertas empresas. Y ¿Cómo estar absolutamente seguro que se trata de una posición en la cual no vas a usar o nadie usa traje?. La respuesta es sencilla, conociendo como van vestidos los empleados de la empresa.
      Un saludo.

  2. Hola a todos, solo quería añadir que en mi experiencia como recruiter, cuando una persona acudía a la entrevista con traje (por lo general, eran candidatos muy junior recién salidos de la facultad o escuela), no pensaba nunca que no hubieran tomado tiempo en informarse sobre la empresa, ya que podían demostrarlo por otros medios. En mi caso, lo valoraba positivamente, ya que querían dar su mejor impresión y se habían arreglado para “la ocasión”, mostrando interés por la empresa y el puesto de trabajo. De hecho, muchos de ellos luego demostraron ser excelentes trabajadores implicados y muy motivados. Desde mi punto de vista, y en este caso, creo que es mejor pasarse “por exceso” que “por defecto”;además todos tenemos experiencias parecidas al comienzo de nuestra vida laboral, lo que es comprensible por la inexperiencia. Una persona arreglada siempre dará mejor impresión que otra desaliñada o descuidada. Nunca sabes qué tipo de entrevistador tendrás en frente y ante la duda…

    Un saludo

    • Buenas tardes Ana,
      Comparto tu opinión acerca de que una persona arreglada siempre dará mejor impresión que otra desaliñada o descuidada, pero no creo que sea bueno ni pecar “por exceso” ni “por defecto”. Es cierto que cuando se trata de candidatos junior este tipo de aspectos se pueden pasar mas por alto, pero actualmente con la cantidad de candidatos que se presentan a una oferta de empleo, cualquier pequeño error puede dejarte en desventaja frente a otro candidato.
      Un saludo.

  3. Víctor, eso es lo que se llama pecar “por exceso”. Yo también tengo alguna anécdota parecida de los tiempos en los que trabajaba en temas de drogodependencias, en la que algún candidato se presentó a la entrevista con aspecto de comercial bancario (gomina incluida). No presentarnos con la imagen adecuada a una entrevista es algo que nos ha pasado a todos alguna vez.

    Un saludo.

  4. Hola Víctor
    Increíble la anécdota.
    Afortunadamente, hoy en día se puede ir «bien vestido» sin necesidad de ponerse un traje con corbata. Pueden combinarse americanas con vaqueros, e incluso con determinadas zapatillas deportivas, etc.
    Un saludo

    • Buenas noches Antonio,
      Fue en un proceso de selección en el año 2000, al poco de finalizar mis estudios, cuando recuerdo el momento aún siento vergüenza. Me ha venido esta mañana a la cabeza mientras estaba leyendo un artículo de un diario digital, y no he podido evitar escribirlo en el blog.
      Un saludo.

  5. Pingback: Más que un candidato, parecía el invitado de una boda | Foro E-Magazine | Chema San Román – Orientador laboral Junta Castilla y León

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